Hipertensión arterial pulmonar asociada a fármacos

Introducción: Si bien la hipertensión arterial pulmonar sigue siendo un diagnóstico poco común, varios agentes terapéuticos se reconocen como asociaciones importantes. Estos agentes se clasifican típicamente en «definitivo», «probable», «posible» o «improbable» de causar hipertensión arterial pulmonar, según la solidez de la evidencia.

Objetivo: Esta revisión se centrará en aquellos agentes terapéuticos en los que existe suficiente literatura para comentar adecuadamente el papel del agente en la patogenia de la hipertensión arterial pulmonar.

Métodos: Se realizó una búsqueda sistemática utilizando PubMed que abarcó el período de septiembre de 1970 a 2017. El término de búsqueda utilizado fue «hipertensión pulmonar inducida por fármacos». Esto resultó en la identificación de 853 artículos revisados por pares, incluidos informes de casos. Luego, los autores revisaron cada artículo para determinar su relevancia. La mayoría de estos artículos (599) fueron excluidos porque estaban relacionados con hipertensión sistémica, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, virus de inmunodeficiencia humana, fibrosis pulmonar, diagnóstico diferencial alternativo, tratamiento, ciencia básica, efectos adversos del tratamiento e hipertensión pulmonar secundaria a embolia pulmonar. . Agentes que afectan el metabolismo de la serotonina (y anorexígenos relacionados): los anorexígenos, como aminorex, fenfluramina, benfluorex, fenilpropanolamina y dexfenfluramina fueron la primera clase de medicamentos reconocidos como causantes de hipertensión arterial pulmonar. Aunque la mayoría de estos medicamentos se han retirado ahora en todo el mundo, siguen siendo importantes no solo desde una perspectiva histórica, sino porque su impacto en el metabolismo de la serotonina sigue siendo relevante. Los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina, el triptófano y el litio, que afectan el metabolismo de la serotonina, también se han implicado en el desarrollo de hipertensión arterial pulmonar. Interferón y medicamentos relacionados: el interferón alfa y el sofosbuvir se han relacionado con el desarrollo de hipertensión arterial pulmonar en pacientes con otros factores de riesgo, como la coinfección por el virus de la inmunodeficiencia humana. Terapias antivirales: Sofosbuvir se ha asociado a dos casos de hipertensión arterial pulmonar en pacientes con múltiples factores de riesgo para su desarrollo. Su papel en la patogenia sigue sin estar claro. Inhibidores de tirosina quinasa de molécula pequeña: los inhibidores de tirosina quinasa de molécula pequeña representan una clase relativamente nueva de medicamentos. De estos, dasatinib tiene la evidencia más sólida en la hipertensión arterial pulmonar inducida por fármacos, considerada una causa reconocida. El nilotinib, ponatinib, carfilzomib y ruxolitinib son agentes más nuevos, que paradójicamente se han relacionado tanto con la causa como con el tratamiento de la hipertensión arterial pulmonar. Anticuerpos monoclonales y medicamentos que regulan la inmunidad: varios informes de casos han relacionado algunos anticuerpos monoclonales y terapias inmunomoduladoras con la hipertensión arterial pulmonar. No existen grandes series que documenten una mayor prevalencia de hipertensión arterial pulmonar que complique estos agentes; no obstante, trastuzumab emtansina, rituximab, bevacizumab, ciclosporina y leflunomida han sido todos implicados en informes de casos. Opioides y sustancias de abuso: Se ha identificado la buprenorfina y la cocaína como posibles causas de hipertensión arterial pulmonar. El mecanismo por el cual esto ocurre no está claro. Se ha demostrado que tramadol causa hipertensión pulmonar grave, transitoria y reversible. Agentes quimioterapéuticos: los agentes alquilantes y similares, como la bleomicina, ciclofosfamida y mitomicina, han aumentado el riesgo de enfermedad venooclusiva pulmonar, que puede ser clínicamente indistinguible de la hipertensión arterial pulmonar. La talidomida y el paclitaxel también se han implicado como causas potenciales. Medicamentos diversos: la protamina parece ser capaz de causar hipertensión pulmonar aguda y reversible cuando se une a la heparina. La amiodarona también es capaz de causar hipertensión pulmonar a través de efectos secundarios reconocidos.

Conclusiones: La hipertensión arterial pulmonar sigue siendo un diagnóstico raro, y las causas inducidas por fármacos son aún más infrecuentes, que representan solo el 10,5% de los casos en grandes series de registros. A pesar de que varios agentes están implicados en el desarrollo de PAH, la evidencia de apoyo es típicamente limitada, basada en series de casos y datos observacionales. Además, incluso en los fármacos con asociaciones relativamente fuertes, los factores que predisponen a un individuo a la HAP aún no se han dilucidado.

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